A cada empleado se le solicitó acudir con dicha tarjeta de afiliación para conservar su empleo. Quienes no cumplieron con esta absurda condición, simplemente fueron excluidos del proceso de renovación o, en algunos casos, obligados a firmar su renuncia "voluntaria".
La medida, que presuntamente comenzó a discutirse en los pasillos de la SEGE y el SEER, busca justificar la apropiación gubernamental con el argumento de ofrecer alimentos “saludables” a los estudiantes.